Why Laager470?

Between 1835 and 1845, around 15,000 Boers, immigrants from the Netherlands, abandoned their homes and took the road into the unknown, into what was far beyond the limits of the British Empire, especially far from The Cape Colony in South Africa, which the Orange and Groot Visrivier limited. They were looking for a new unknown land, given the reality that cartography was not accurate in those years. This migration was named “Great Trek.”

On his way to the Northeast, they arrived in a region known as “Natalia” (nowadays KwaZulu-Natal), attempting to build a new Republic with seaports towards the Indic Ocean. However, the Boers found a tremendous rival in this area: the Zulu people. This community of Bantu language had experienced an enormous expansion under the leadership of king Shaka, whose name would remind us of “Black Napoleon” in our world history.

Against this challenge, the Boers decided to make peace with the locals. Pier Retief and some other men went to negotiate with the successor of King Shaka, King Dingane, to obtain land for grazing and farming. After some conversations, the Boers and Zulus agreed that the Boers would have access to some regions of Natal. In return, the Boers must recover some cattle stolen by an enemy faction who stole from the King.

As Piet Retief and his people headed over to the Zulu’s camp of Dingane or “Kraal” to sign the deal, they were attacked by the Zulu’s army. Unarmed, the Boers suffered an unprecedented attack, forcing them to seek shelter on the side of a hill. Undoubtingly, they were defeated by the Zulus, who would attack different Trekker encampments at night, killing an estimated 500 men, women, and children. The massacre occurred in an area named after by the Afrikaans as “Weenen,” “to cry in Dutch. 

The news flew, and Andriod Pretorious, leader of the Voortrekkers (or Boers), asked for help from farmers in The Cape Colony to protect those established in Natal. 

A group of around 470 Boers, led by Pretorious, created and defended a Laager (a circle made of ox cars) against the Zulu army, forming between 10,000 and 20,000 soldiers. Pretorius chose an excellent location for his Laager, next to the Ncome river (named Blood River after the Battle). He located the ox cars in a way that looked as a D. On December 16, 1938, the Battle began.

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Surrounded and without any escape, the Boers started to pray. Led by the pastor Sarel Cilliers, the 470 men swore to God to honor and celebrate this day for future generations if they achieve victory.

These brave 470 Boers were ready to fight against the Zulu’s army formed of 15,000 soldiers. Nobody would’ve picked the Boers if you begged who would be the winner. However, when it comes to winning Wars, strategy is more important than number and armament. And this Battle is a perfect example of how discipline, tactics, and braveness won over amount and guns. 

The good defensive position gave an advantage to the Boers. Instead of focusing on the traditional defensive play of attacking one place at the same time, they decided to attack simultaneously multiple franks, reducing the targets and advancing quickly to minimize the defensive advantage of the fire guns. This strategy is named Laager, based on creating different defensive lines parallel to each other. 

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Almost two hours later, the Zulus struggled to break the Boer’s defensive lines, which caused fatigue and unmotivating among the soldiers. The Boers effectively blocked every attack they launched, balking their next move. Finally, when the Zulus started to withdraw, Pretorious found his last move and sent a group of riders to destroy what was left of the Zulu’s defensive line.

Only 3 Boers got injured, including Pretoria, whose left hand got injured by an Assegaai, a Zulu’s spear. But around 3,000 Zulus soldiers died in this Battle, whose blood stained the river. After that, the Battle was named “The Blood River Battle”, in Afrikaan Slag van Bloedrivier.

The Blood River Battle was commemorated as a national holiday due to Pretorius’s promise before the fight. Following his pledge, Pretorius not only built the church but also built a memorial representing the Boer’s Laager in bronze. Later, in 1998, it was inaugurated the monument for the fallen Zulus, in whose ceremony the minister and Zulu politician Mangosuthu Buthelezi apologized for the murder of the slaughter of the Boers in the presidential palace.

The Laager of $470 Boers is probably, one of the best examples of a successful war tactic in a situation where, primary, victory seems impossible. This is a contentious, fascinating, and terrifying story. This is the story of such a great success that can help those willing to learn how to take advantage of our resources every day. 

Welcome to Laager 470. Let’s make history together. 


Entre 1835 y 1845 unos 15 000 bóeres, emigrantes de los Países Bajos, abandonaron sus hogares y se dirigieron hacia lo desconocido más allá de los confines de la colonia británica de El Cabo, que venían marcados por los ríos Orange y Groot Visrivier. Iban en busca de una nueva Tierra Prometida, hacía lo Desconocido (no existía cartografía fiable de los territorios a los que se adentraban). Esta migración es conocida como “El Gran Trek”.

En su avance hacia el Noreste, llegaron a la región conocida como Natal, con la intención de constituir una nueva república que dispusiese de puertos marítimos en el Índico. Sin embargo, en Natal los bóeres se encontraron con un formidable oponente: la nación de los zulúes. Este pueblo de lengua bantú había conocido una enorme expansión bajo el liderazgo del rey Shaka, al que la posteridad apodaría “el Napoleón Negro”.

Ante este panorama, los bóeres decidieron llegar una solución pacífica con los nativos. Piet Retief y algunos acompañantes se dirigieron a parlamentar con el sucesor de Shaka, el rey Dingane, para negociar con él la adquisición de terrenos de pastoreo y de labranza. Tras algunas negociaciones, los zulúes y los bóeres llegaron a un acuerdo por el que se cedía a estos últimos algunas de las comarcas de Natal, a cambio de que recuperaran el ganado que una facción enemiga de los zulúes había robado al rey.

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Sin embargo, cuando Piet Retief y sus compañeros entraron en el kraal o campamento zulú de Dingane para celebrar el tratado, fueron atacados a traición por éste y sus guerreros: A la orden de ¡Acaben con los brujos!, los zulúes se abalanzaron sobre los bóeres, que habían entrado desarmados, y los llevaron a la ladera de una colina, donde se los empaló y se les aplastó el cráneo. Posteriormente, los zulúes atacaron la caravana –ya indefensa– de Retief, y mataron a todas las mujeres y los niños. El lugar donde ocurrió esta tragedia sería bautizado posteriormente por los afrikáneres con el nombre de Weenen (‘llorar’, en lengua neerlandesa).

La batalla del Río Sangriento (Afrikáans: Slag van Bloedrivier) fue librada el 16 de diciembre de 1838 en las orillas del río Sangriento (Blood River – Bloedrivier) en los que hoy es KwaZulu-Natal, Sudáfrica.

laagerUn grupo de alrededor de 470 Voortrekkers, dirigidos por Andries Pretorius, defendió un laager (círculo de carretas de bueyes) contra las impis zulúes, gobernadas por el Rey Dingane kaSenzangakhona y guiadas por Dambuza (Nzobo) y Ndlela kaSompisi, en un número de entre 10.000 a 20.000.

El 15 de diciembre los Voortrekkers recibieron noticias de que una gran fuerza zulú se aproximaba. Los 470 Boers pronto se vieron rodeados por una fuerza de unos 15.000 zulúes y sin posibilidad de huida. En ese momento, los Boers, guiados por el pastor Sarel Cilliers, realizaron un juramento solemne en cuya virtud, si Dios les concedía la victoria, ellos y sus descendientes honrarían en el futuro el aniversario de la batalla como si fuera un sabbath.

Pretorius escogió un excelente sitio próximo al río Sangriento (entonces el río Ncome), para defenderse del inminente ataque. Allí dispuso las carretas de bueyes en un laager en forma de D. A pesar de la niebla de esa tarde, el día siguiente estuvo claro. Antes de que la batalla comenzara, los Voortrekkers, dirigidos por Sarel Cilliers, hicieron la noche del 15 al 16 de Diciembre una promesa a Dios (afrikáans: Die Gelofte) de que construirían una iglesia y en futuro conmemorarían ese día como un Sabbath.

Intentemos ahora visualizar la situación: un pequeño grupo de granjeros y ganaderos, están completamente rodeados por una fuerza hostil en una proporción de 30 a 1. Saben que no habrá cuartel y que los supervivientes serán cruelmente torturados. La armas con las que cuentan son las que utilizan para cazar, básicamente mosquetes, cuyo proceso de recarga por la boca, es sumamente lenta. Un tirador muy experto podía conseguir  tres disparos en un minuto.

El clamor de 15.000 voces rugiendo furiosas al tiempo que se abalanzan como una marea contra la improvisada muralla debió de ser terrorífico. Bastaba que la marea rompiera  la frágil línea de carretas en un punto para que estén perdidos, pues la ventaja de las armas de fuego se basa en la distancia. Si se acercan, empatan. A menos de 10 metros se lanza más rápido una jabalina que se recarga un mosquete. Y el nivel de precisión a la hora de acertar al blanco es similar.

Y ahí, es donde surge el hecho diferencial. Sólo con un firme propósito de luchar hasta el final, un buen entrenamiento y la disciplina, se consiguió que el pánico no se imponga.

Además de la buena posición defensiva, ayudó mucho que la táctica de los zulúes fue ambigua. En lugar de concentrarse en dos o tres puntos, se centraron en formar puntas de lanza, para reducir el blanco y avanzar rápidamente para reducir la ventaja de las armas de fuego, los impis zulúes se mantuvieron en formaciones de filas paralelas al laager. Dichas filas presentaban múltiples blancos para los mosquetes. Durante más de dos horas, los zulúes atacaron repetida e infructuosamente el laager, disparando los Boers contra  las compactas filas zulués que caían sobre el terreno, obstaculizando el siguiente ataque. Finalmente los atacantes empezaron a retirarse, momento que Pretorious aprovecho para lanza contra ellos a un grupo de jinetes, que acabo por desintegrar las filas zulués.

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Alrededor de 3.000 guerreros zulués murieron en la batalla; la sangre de aquellos abatidos mientras cruzaban o se retiraban por el rio tiño el agua, dando lugar al nombre por el que ha pasado a la historia, «la batalla del rio sangriento».

Por contra, solamente tres voortrekker resultaron heridos, ninguno grave. Entre ellos, el propio Pretorious, que fue herido en su mano izquierda por una assegaai (lanza zulú).

La batalla del rio sangriento fue conmemorada desde entonces, como fiesta nacional, conocido también como el «dia del juramento» debido a la promesa de Pretorious el dia antes de levantar una iglesia en honor al señor si les otorgaba la victoria. Además de la citada iglesia prometida por Pretorious y que fue construida en Pietermaritzburg, se construyo un memorial de bronce representando el laager de los bóer y otro reproducción del laager se puede ver en un complejo conmemorativo. En 1998 se inauguro un monumento a los caidos zulués a la vez que durante la ceremonia, el ministro y politico zulu Mangosuthu Buthelezi, pedia perdon por el asesinato de Retief y las masacres posteriores.

El Laager de los 470 Boers es, posiblemente, uno de los mejores ejemplos de táctica exitosa en una situación que, inicialmente, se antojaba imposible. Y a un coste humano nulo, para el vencedor, y dramático para el bando perdedor.

Es una historia, como casi todas las bélicas, fascinante y, al tiempo aterradora. Es la historia de un éxito para aquellos que sepan aprender de la historia y aprovechar hábilmente sus medios.

Bienvenidos a Laager 470. Os vamos a contar muchas historias.