Pakistán. La historia tras el caos actual.

Conocimiento es poder. Esta simple frase encierra una de las claves del universo, pero pocos logran reconocerla. Por ello, por intentar acercarme, al menos, un poco más a ese Nirvana de la sabiduría he empleado parte de la pasada semana en un curso de la universidad de verano de El Escorial organizado por la UCM, aprendiendo, sólo un poquito, de ese mundo oscuro, inquietante y lamentablemente, emergente, que es el terrorismo internacional.

Es curioso cómo, cuándo intentas cerrar respuestas, inevitablemente, se abren muchas más preguntas, simplemente por contacto con una realidad (la que sea) desconocida en inicio. En este caso la radicalización y estrategias para la prevención. Y fruto de ese esfuerzo por empujar tus límites, te pones en contacto con otras personas que te obligan/ayudan a pensar. Toda una experiencia que os animó a que si tenéis la oportunidad, aprovechéis.

Por tanto y antes de pasar el tema que nos concierne, quería dar las gracias a todos los que han hecho posible este curso: a Luis de la Corte(director de este programa y profesor titular de Psicología Social y Director de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad en la Universidad Autónoma de Madrid); a la Fundación de Víctima del Terrorismo ,en especial a María Mar Blanco (presidenta de esta fundación) y a la Fundación Centro Memorial de las Victimas del Terrorismo.

 Comencemos.

Todos sabemos la situación tan delicada que vive hoy en día ese gran desconocido, del cual todos hemos oído hablar: Pakistán.

Como con cualquier situación de conflicto, hay un porqué por detrás.

Pakistán, antes de converitrse en un país independiente, pertenecía al virreinato de la India, parte del imperio británico que se forjo durante el siglo XIX.

Los incipientes movimientos independentistas, en medio de una sociedad aletargada ante la enorme superioridad económica y tecnológica de occidente en la segunda mitad del XIX y el comienzo del XX, comenzaron a tomar cuerpo alrededor de algunas destacadas personalidades, siendo la más conocida Mahatma Gandhi.

Ghandi desde 1918 perteneció abiertamente al frente del movimiento nacionalista indio. Instauró métodos de lucha social novedosos como la huelga de hambre, y en sus programas rechazaba la lucha armada y realizaba una predicación de la áhimsa (no violencia) como medio para resistir al dominio británico. Defendía y promovía ampliamente la total fidelidad a los dictados de la conciencia, llegando incluso a la desobediencia civil si fuese necesario; además, bregó por el retorno a las viejas tradiciones hinduistas.

 

Encarcelado en varias ocasiones, pronto se convirtió en un héroe nacional. En 1931 participó en la Conferencia de Londres, donde reclamó la independencia de la India.

Su influencia moral sobre el desarrollo de las conversaciones que prepararon la independencia de la India fue considerable, pero la separación con Pakistán lo desalentó profundamente.

En aquel momento existían dos partidos que predominaban en la colonia india:

  1. El Partido del Congreso que se creó en 1885. Este fue adoptando diferentes estrategias, en un principio, para mantener las tradiciones indias que los británicos querían eliminar. Pero, después adquirió un carácter emancipador e independentista y su objetivo paso a ser la independencia de la India. De entre sus líderes destacó Nehru (que se va a convertir en el primer presidente de la India como país) y Gandhi (líder espiritual).
  2. La liga Musulmana: fundado en 1906 que tenía el mismo objetivo que El Partido del Congreso: la independencia. Su principal líder fue Al- Jinnah, el cual se convertía en el primer presidente de Pakistán tras su creación como país.

A raíz de la reforma política de la India británica de 1935, Al- Jinnah regresó a la política, al estimar que con el establecimiento de un sistema democrático la mayoría hindú dominaría el país en detrimento de los musulmanes. Revitalizó la Liga Musulmana como partido político defensor de los derechos de la minoría islámica desde las elecciones de 1937.

Desde 1940 Al- Jinnah asumió posiciones nacionalistas intransigentes, defendiendo que la descolonización de la India debía dar lugar a dos Estados separados, uno hindú y otro musulmán; la influencia que alcanzó entre los musulmanes le hizo imprescindible en las negociaciones para la independencia que se iniciaron en 1945. Los intentos de recuperarle para la causa de una India independiente y unida por parte de Gandhi, Nehru y el Congreso fracasaron. En consecuencia, cuando en 1947 los británicos abandonaron la India, lo hicieron  creando dos Estados separados. Sobre los territorios de mayoría musulmana (los actuales Estados de Pakistán y Bangla Desh) se creó una República de Pakistán separada de la India, de la que Jinnah fue nombrado primer gobernador general.

Con un poder casi absoluto intentó hacer frente a los grandes problemas del nuevo país, sumido en la miseria, enfrentado con sus vecinos, sacudido por conflictos violentos, con miles de desplazados (minorías musulmanas que huían de la India y minorías hindúes que huían de Pakistán) y separado en dos bloques territoriales muy distantes entre sí (Pakistán oriental y Pakistán occidental, que se enfrentarían en una guerra civil y se separarían, a su vez, en 1971).

Pero no pudo desarrollar la labor de consolidar el Estado que había contribuido a crear, ya que murió un año después, aquejado de tuberculosis.

Pakistán surge como un estado musulmán (95% de la población es musulmana) y ligado a la religión, cuya base será el Islam. Nació desde cero y estableció, en primer lugar, su capital en Karachi.

La primera constitución (1956) fue derogada por un golpe de Estado en octubre de 1958, y se proclamó la ley Marcial (implica una transferencia ocasional de competencias de las autoridades civiles a las militares.)

El 27 octubre de 1958, el general Ayub Khan introdujo una democracia básica, con un sistema de autogobierno local y elecciones presidenciales indirectas. La ley Marcial fue levantada en 1962.

Una nueva constitución otorgó poderes absolutos al presidente y convirtió Pakistán en una República Islámica. Con la renuncia de Khan en marzo de 1969, se vuelve a establecer la Ley Marcial y el general Yahya Khan fue nombrado presidente.

EL 26 de marzo de  1971 comienza la guerra indo-pakistaní que estuvo asociada a la guerra de Liberación de Bangla Desh (o conocida como guerra Civil Pakistaní). Estaba acabo con la rendición del ejército pakistaní y la independiza de Bangla Desh el 17 de diciembre de 1971.

Pero vamos al quite de la cuestión. Pakistán siempre ha estado obsesionado con el tema de la pureza (Pak significa puro, por lo tanto Pakistán es la tierra de los puros).

Además en términos de seguridad, Pakistán nació con miedo a la India (no hace falta más que comparar sus tamaños, economías y población) y a las inseguridades que tenían respecto de los británicos.

Como estrategia defensiva, durante los años 60, el nuevo estado creó una célula para conseguir que en su país vecino, Afganistán, hubiera un presidente islamista y que fuera anti-India. Es decir, la táctica de los pobres: infiltrarse en las mentes de los habitantes, para que se conviertan en aliados y seguidores de sus mismos valores.

Tras la guerra civil, el estado de Pakistán fomento la “Yihad” en términos de defensa. Después de que en 1989 los soviéticos fueran expulsados de Afganistán, como resultado de una mezcla de la guerra santa contra los infieles y la tecnología y finanzas de USA, empiezan a alimentar a los muyahidines a la vez que Al-Qaeda empieza a actuar en Kabul.

De aquí surgirán los Talibanes a los que Pakistán les apoyará y reconocerá su gobierno al igual que Al- Asad.

Todo esto cambia radicalmente tras los atentados del 11S de 2001. Este brutal acto de hostilidad pone de manifiesto muchas cosas.  Una de ellas: el cuasi-fallido estado de Afganistán se había convertido en un no-estado exportador de terroristas, en gran medida, suicidas, con el único objetivo de atacar al odiado Occidente en todas sus formas. Y  Estados Unidos era el objetivo por excelencia (El Gran Satán, en sus palabras)

Después de ello, al “débil” estado de Pakistán no le queda otra que colaborar con los Estados Unidos. Y cuando se dice “débil” hay que ser cuidadoso pues estamos hablando de un estado con armamento nuclear conseguido de forma clandestina y mostrado al mundo en 1998 en su primera prueba nuclear en las colinas de Chagai, en respuesta a las pruebas nucleares realizadas por India unos pocos días antes.

Pakistán siguió una doble táctica: Mientras a los norteamericanos les regala el oído, diciendo todo aquello que quieren escuchar, por otra parte financian a grupos cuyas evidentes intenciones son organizar ataques terroristas contra USA.

Esta financiación es concebida por los servicios secretos pakistaníes como una estrategia de defensa (debido a ese miedo y las inseguridades con las que nacen, acentuado por una severa y profunda crisis de identidad). Esto dará lugar a la creación de un grupo terroristas, controlado por el Estado.

O eso creían

Pakistán  es una sociedad con niveles de renta disponible muy bajos. Empleando valores de paridad de poder adquisitivo (PPA) per cápita (la suma de todos los bienes y servicios finales producidos por un país en un año, dividido por la población) España ocupa una moderada posición en el mundo (el 25 de 181 países censados) con 32.230 $/per cápita (según el Banco Mundial). En comparación Pakistán dispone de 2.688 $/per cápita (133 de 181). En este entorno de muy bajas expectativas de futuro, cualquier proyecto vital, que de sentido pleno a la vida de muchas personas, en particular jóvenes, se convierte en un imán de los olvidados.

Con este caldo de cultivo, este grupo terrorista “de estado”, empezó a extender su radicalización, a través de las madrasas (es el nombre que se da en la cultura árabe a cualquier tipo de escuela, sea religiosa o secular), a través de las cuales predicaban la yihad, como forma de vida destructiva, no sólo como una obligación genérica de todo musulmán de impulsar su fe.

El gobierno de Pakistán, al ver que el monstruo que habían creado se les iba de las manos, decidió hacer algo al respecto: bombardeó en 2007  la Mezquita Roja, en Islamabad,  y la puso bajo asedio entre el 3 y 11 de Julio de 2007 con el objetivo de acabar con los líderes de aquella mezquita que predicaban una versión radical del Islam y que llamaban a la implantación de la Sharía y, de paso, la destrucción del existente estado. ¿Demasiado tarde?

La situación actual que vive Pakistán, en relación al terrorismo islamista,  la podríamos reducir en la siguiente frase: ¿Por qué el gobierno financia y fomenta la Yihad, para, después, cortarle las alas?

Continuaremos…

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